Soñando-Despierto

domingo, octubre 01, 2023

Caminar hacia la Utopía (cabalgando contradicciones)


A medida que maduramos en nuestro camino vital, descubrimos nuestra responsabilidad por nosotros mismos, y también por lo común que nos entreteje en un "Nosotros". Entrevemos intuiciones que nos alertan de los peligros del Ego, espejismo desorientador que nos lleva a actuar, y sobre todo a dejar de hacerlo, movidos por el Miedo. Entrevemos que ese Miedo paralizante puede llevarnos a la atrofia de nuestras potencialidades humanas, que son también "espirituales" (no es fácil expresar en palabras lo que entendemos por esta dimensión tan interna que nos remite a un yo conectado y enraizado en una totalidad del Ser). Sería lo contrario de otra fuerza que nos impulsa al crecimiento, la liberación personal y colectiva y que debe estar en el centro de la Vida y hacer de ella una celebración continua. Me refiero, sí, al Amor, una palabra que hoy se rehúye y parece polémica.

Para poder hablar de Amor se requiere bucear en las profundidades del ser y allí lo podemos percibir como energía fundante y mantenedora de la Vida, en todas sus etapas. Energía que construye y edifica y sin la cual pereceríamos irremediablemente. El Amor que se percibe y reconoce desde dentro, tiene una cualidad de Realidad que extasía, descoloca, desborda... y que nos sitúa en nuestro centro perfecto. Por eso su carencia desequilibra y es causa de innumerables patologías. Descubrirlo como lo verdadero conlleva en nosotros un gusto nuevo por la Vida y un rechazo de sucedáneos como pueden ser el éxito, el reconocimiento, el dinero y el poder. El Amor nos abre a los dominios de una verdadera humildad, y sabemos que es la energía que nos libera (del Ego y sus quimeras) y nos sana. 

Pero también nos enseña a no buscar la seguridad por encima de todo, a desafiar y vencer al miedo saliendo desde nuestro centro al encuentro de los demás como "otros Yos", en la medida que sabemos ver en ellos nuestro propio espejo. Saber amar es saber mirar. Y amar y despertar, posiblemente van de la mano pues sabemos que el miedo es como una droga que adormece y mata. Por tanto los que despiertan son los que conquistan el miedo que se había internalizado y que envenenaba cruelmente todo. 

En este abrir los ojos a la maravilla del mundo no podemos ignorar las tinieblas y los esclavos que las sirven pues ellos tienen el poder material del mundo. Movidos por el amor que sentimos, estamos llamados a una transformación personal y social revolucionaria en cuanto que las reformas son meros cantos de sirenas para que todo siga igual. La desigualdad es odio destructivo que corroe nuestras sociedades y busca ahogar la dignidad sobre la que nos levantamos como ciudadanos, y en la que cimentamos nuestros derechos. La injusticia y la pobreza que es robo egoísta por parte de los que, dormidos, ignoran el Amor, demandan acción amorosa para devolver al mundo (humano y natural) la armonía para la que está diseñado. El mundo que queremos, lo llevamos en el corazón y lo construimos con las manos. 

Contamos para ello con sumarnos a las filas de los que se atreven a disentir, a ser ellos mismos a riesgo de "no encajar", los que valoran la protesta, la desobediencia y entienden la ruptura como el camino para recomponer lo que los esclavos de la Nada han roto... Cuando un poder tiraniza y rompe con la ética y la razón, ¿acaso lo sensato no es perderle todo respeto?

Nos va, literalmente, la vida en dar pasos decisivos, de Fe si se quiere, para salir de las tinieblas de la indecisión al Reino de la Luz. Porque es la Luz la que nos salva y en la que podemos confiar para hacer una con ella... nuestra Biografía.

sábado, mayo 21, 2011

Del 14 de Abril al 15-M (o así que pasen 80 años)


“[…]son lo mejor de España, los únicos que de verdad, se han alzado, sin nada, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola Justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero.”
Max Aub, Campo de Almendros


Un hilo rojo de justicia social recorre la historia de España (tan parecida siempre a sí misma), de catorce de Abril (1931) a 15 de Mayo (2011) y con epicentro en la Puerta del Sol de Madrid, rompeolas de todas las Españas. Los demócratas republicanos de entonces, que triunfaron sobre la reacción y la corrupción de la dictadura monárquica borbónica, verían con orgullo cómo ahora sus nietos toman el testigo del pueblo español humilde y honrado al que no le queda casi nada más que perder que sus cadenas.

Hoy, como entonces, el pueblo digno se levanta sin más armas que sus manos desnudas contra los espantosos y patéticos caciques de la Banca, de las multinacionales, del bipartidismo, del ejército y de la corona. Con voz clara y mirada limpia denuncian a los canallas por lo que éstos son, auténticos miserables ya que generan su riqueza particular a costa de sumir al pueblo en la miseria colectiva y en la dictadura más caradura: la de los mercados.

Y es que hemos sufrido hasta decir ¡Basta!, hasta decirles a los ladrones que pretendían apropiarse y destruir nuestras vidas que no nos da la gana someternos un día más, hasta decir a unos jueces que dictan resoluciones injustas a sabiendas o a un Estado que es cada vez más antidemocrático y violento que no nos dejan otro camino que la desobediencia cívica para empezar a construir de nuevo nuestra Libertad con nuestros propios valores enraizados en la ética de los Derechos Humanos y para apropiarnos de aquello a lo que más derecho tenemos, nuestras propias vidas.

Los llaman y nos llaman los indignados y el apelativo es exacto, porque somos hombres que buscan la manera de recuperar la dignidad, ejerciendo ante todo la libertad de decir NO, porque sabemos que la libertad no nos hará necesariamente felices pero la necesitamos para ser simplemente hombres. Nos sentimos engañados y abusados por minorías de hombres despiadados, enfermos por su ansia de poder y riquezas hasta el punto de destruir los derechos fundamentales de los demás y despojarles de los medios más básicos para una vida digna. Nos sentimos maltratados y alienados por un sistema antihumano que nos llama anti-sistema pero que en realidad es anti-nosotros porque nos convierte en ovejas consumidoras-productoras y en piezas sin voz ni voluntad de una maquinaria de acumulación de capital y de destrucción del trabajo. No queremos cambiar un gobierno por su clon, ni la tiranía de ZP por la de Rajoy (donde el botín es siempre para los mismos), no es eso: queremos cambiar al sistema entero, exigimos la democracia real ya, en la política y sobre todo en la economía, y para nosotros democracia es libertad, es igualdad y es fraternidad.

Hemos decidido encauzar ya nuestra indignación hacia la acción conjunta, colectiva, unidos. Espontáneamente en todo el país la gente se ha apropiado de lo que le pertenece, el espacio público y común, ha ocupado la calle sin miedo y con alegría creadora y fundante porque ya era hora, la suya. Anuncian y van a fundar algo nuevo y los que tienen que tener miedo son los viejos capitalistas y neoconservadores que se aferran al viejo poder, los políticos de los dos partidos-tapón que se niegan a reformar el sistema electoral, los rancios defensores de la tradición que imponen una casta familiar en la jefatura del Estado de la cuna a la tumba… porque todos ellos van a ser barridos para siempre a las cloacas de la Historia. El capitalismo ya no nos engaña con su propaganda porque no es más que una monstruosidad generadora de pobreza, que debemos destruir antes de que nos destruya a todos y a nuestro mundo.

La gente está descubriendo muchas cosas: está descubriendo su auténtico poder, su legitimidad y la fuente de sus derechos en su propia dignidad, su inteligencia colectiva, su sentido del humor, su capacidad de crear y poner verdadero orden atacando el caos actual y también su bondad que surge de forma natural y se potencia en el apoyo mutuo, en la mutua defensa de los débiles frente a los poderosos cambiando el falso equilibrio de poder, en la organización de la resistencia activa y en la preparación de la ofensiva democrática. La gente está descubriendo que ellos son los auténticos sujetos que pueden y deben protagonizar la Historia, que ellos tienen la voz de la verdad que nadie podrá callar, que ellos y nadie más son la nación, ellos el Estado, ellos la democracia, ellos el soberano.

Y pronto descubrirán que no necesitarán gobiernos ni bancos porque ellos son capaces de auto-gobernarse y se pueden prestar o regalar lo necesario, no necesitarán empresas ni amos porque la riqueza que ellos crean sólo a ellos debe pertenecer, no necesitarán el miedo al fuerte porque fuertes serán ellos, no necesitarán nada porque lo tendrán todo cuando se tengan a sí mismos. Por el contrario están descubriendo que para vencer en esta batalla de la dignidad y la democracia sólo necesitan una cosa realmente: se necesitan los unos a los otros.

¡Bienvenidos indignados, porque del 14 de Abril al 15 de Mayo, la historia es vuestra! ¡Sois los nuestros, somos vuestros! ¡Amanezca el mundo de “Nosotros” y muera el mundo de “Yo”!

P.D.: Actualizo a 16 de Mayo de 2020 este artículo publicado el 21 de Mayo de 2011 con este enlace al artículo de mi maestro que nos ha dejado hoy, Julio Anguita, y que publicó el 18 de Mayo de 2011:

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domingo, diciembre 19, 2010

Desenmascarar y negar al capitalismo, afirmar el humanismo


El capitalismo es aquel sistema que siempre mina, socava y acaba destruyendo, cada vez en más casos, moral y también físicamente a las personas que tienen la desgracia de estar bajo su influencia tiránica. El capitalismo produce la degradación de todas las personas hasta niveles máximos pues las deshumaniza convirtiéndolas en máquinas de producir y/o consumir. Hace creer que el éxito tiene que ver con la acumulación de bienes materiales y de dinero y que incluso esto está al alcance de todos: a cambio de este falso sueño, impone a la humanidad pesadillas bien reales. Facilita, bajo la ficción del trabajo remunerado, verdaderos esclavos alienados al servicio del cada vez más sádico enriquecimiento de los peores hombres (que ya no merecen tal apelativo). También los degrada a comportamientos peores que los de cualquier animal desvirtuando sus instintos más naturales, fomentando artificialmente el deseo compulsivo de cosas materiales que no necesitan e inhibiendo lo que debe ser propio al hombre como son: el pensamiento crítico sobre la realidad, el ansia de libertad personal y colectiva o los sentimientos de compasión y cooperación entre seres humanos.

Esta tesis fundamental es válida para todas las clases sociales que el capitalismo crea y enfrenta, sometiendo a unos hombres al capricho de otros:

  • A los ricos, porque los convierte en enfermos mentales, parásitos sociales, y siniestros depravados morales obsesionados por la acumulación y defensa histérica de riquezas y posesiones materiales a costa de la miseria de los demás y la destrucción de sus derechos más elementales. En capitalismo, el sadismo de ricos y aún mandos intermedios no tiene nombre y se acentúa con la crisis que él mismo ha propiciado para someter aún más a la clase trabajadora, con absoluto desprecio por sus vidas y su condición de seres humanos libres y dignos.

  • A los no ricos (clases trabajadoras) porque los atrapa en un sistema del que no se les permite salir y que consiste en definitiva en una espiral trituradora que los exprime hasta la última gota de sus alientos en trabajos donde la injusticia y el abuso son la norma y donde se les obliga, con la coacción del miedo al despido y la inmediata marginación social, a doblegar su voluntad en todo y a destruir su sistema personal de valores éticos.

El capitalismo, devenido imperialismo hace un siglo, como carece de defensa posible desde un punto de vista racional y humanista, se impone siempre por la fuerza a los pueblos y a las personas. Así, un gendarme mundial garantiza la explotación mediante la guerra de los pueblos que tienen la mala suerte de disponer de recursos naturales. Este gendarme lidera una alianza militar y política del mal, por completo innecesaria tras la Guerra Fría y que es clave para crear inestabilidad en el mundo y riesgo de confrontación nuclear, rapiña de recursos que legítimamente no les pertenecen, comercio ilegal de armas y estupefacientes, etc.

Siendo todo esto así como de hecho lo es, la pregunta inmediata es cómo destruir lo que nos destruye y cómo cambiar este orden injustísimo de cosas, enfrentándose a un leviatán que sólo sabe de violencia para imponerse a la racionalidad y la bondad humanas. Cómo hacer posible otro mundo más humano, transformando radicalmente éste, sin caer en la inhumanidad y la violencia de los capitalistas. Tendencias anticapitalistas, y por tanto antisistema, como el comunismo libertario (anarquismo de izquierdas) o algunas formas de socialismo marxista no totalitario, parecen las más adecuadas para hacer frente a la tiranía de los mercaderes y defender al mismo tiempo la libertad como valor supremo. Creer en el espíritu humano y en su capacidad de defenderse de sistemas como éste que buscan destruirlo (incluso cuando estamos viviendo la etapa más cruel, cínica y desesperante del capitalismo) es, asimismo, fundamental.

Como dice el maestro Anguita: “Porque una lógica sólo se combate con otra distinta, confrontada, alternativa y organizada. Una lógica que sitúe a la ciencia económica como un instrumento al servicio de las necesidades humanas y no como la realización absoluta de un logos externo e independiente a las decisiones y voluntades de la ciudadanía.” Pero ¿qué elementos conlleva esa lógica que confronta con el capitalismo?
  • Por un lado la negación permanente de las falacias que cimentan el sistema: “Esa otra lógica, ligada a la humanidad cercana y concreta, niega consecuentemente todas y cada una de las tres divinidades del dios capitalismo. El mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido no sólo se han mostrado a lo largo de esta crisis como mecanismos inútiles para resolverla sino que han sido la causa de ésta y las anteriores. Pero es que además, la simple formulación de algunos de ellos, como es el caso de la competitividad predicada para todas y cada una de las naciones del planeta, es en sí misma una insalvable contradicción in terminis.”

  • Por otro lado, la afirmación de unos valores que llevan a una humanidad nueva y a unos hombres nuevos pero absolutamente coherente con nuestra auténtica naturaleza como señala Anguita: "Es hora de fijar con decisión la preeminencia de la Democracia, los Derechos Humanos y la Carta de la Tierra. Y ello conlleva valores, actitudes y propuestas radicalmente diferentes a las que, fracasadas, son reiterativamente maquilladas como verdades incuestionables. Sólo desde una lógica y práctica alternativas conceptos como austeridad, racionalidad, planificación, eficiencia, productividad, solidaridad, sentido común y ética cívica cobran su exacto significado."
Por tanto, el movimiento (y también el compromiso ético) los demostraremos una vez más andando: “Si la dictadura de los mercados no es contestada; si la alienación economicista se asume con fe de carbonero o si la docilidad a inercias electoralistas que difuminan el conflicto esencial no es obviada, sólo nos quedará la reedición de las lágrimas de Boabdil de Granada.”

Nota (algunos datos y considerando sólo países desarrollados como España): en España más del 20% de la población gana menos de 574€/mes (umbral de pobreza) y en este grupo de población hay sobre todo cada vez más niños y mujeres jóvenes; 500 familias son desahuciadas cada día por impago de hipoteca debiendo aún pagar en la mayoría de los casos más del 50% de la deuda aún después del desahucio; se estima en más de 2 millones de familias las que no pueden pagar hipoteca o se han retrasado ya en algún pago de la misma; el Gobierno antisocial está haciendo pagar la factura de los continuos regalos fiscales a los ricos y de los rescates financieros a los trabajadores destruyendo sus derechos laborales más básicos y atacando su derecho a pensión pública (reduciendo el importe de ésta alargando de paso el tiempo de explotación laboral), eliminando la ayuda para desempleados sin derecho a subsidio… Como resultado, la clase media vuelve a adelgazar y es cada vez más frecuente el fenómeno de personas que aún teniendo trabajo son de hecho pobres (por no hablar de los que no lo tienen).

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domingo, octubre 31, 2010

¡Marcelino Vive, La Lucha Sigue!


Se nos ha ido Marcelino y en España han llorado hasta las piedras. Hasta el final, sus palabras han sido sobre la necesidad de que sigamos luchando por encima de todo por la Igualdad, que si nos caemos nos levantemos inmediatamente y sigamos siempre adelante y siempre a la izquierda. Marcelino nos enseñó a trabajar por el trabajo y contra el capital sin desfallecer, sin rencor, henchidos de bondad. La labor y la lucha deben ahora seguir en manos de jóvenes entusiastas como él querría, para traer lo que Marcelino no pudo ver, una sociedad nueva y radicalmente distinta donde el hombre no explotase al hombre. Y quisiéramos ser como él, pero sabemos que no podremos llegar a su altura porque él logró ser excepcional a partir de una humildad y sencillez extraordinarias que defendió con heroísmo e integridad hasta el final junto con su dulce y también excepcional compañera Josefina. ¡Qué admirable pareja de compañeros en la vida, ejemplo sin igual para todos los que creemos en el compromiso social, político y… en el amor! Porque Marcelino y Josefina encarnaban en su mutuo sostén la belleza del compromiso por los más débiles desde su misma clase, porque ellos con su sacrificio fueron verdaderamente padres de nuestra dignidad, resistencia y democracia.

Marcelino y Josefina vivían con humildad de jubilados, como antes lo hicieron durante la interminable negra noche del franquismo, en un modestísimo piso de barrio obrero (Carabanchel Bajo), siempre con poco dinero y siempre acogedores con quienes les iban a visitar (café y magdalena). En los momentos de mayor popularidad y responsabilidad supo mantener su humilde tren de vida, cogiendo el metro para desplazarse y desdeñando taxis y restaurantes. Veo a Marcelino, ese hombre bueno y cariñoso de talla menuda, embutido en su mono azul de obrero metalúrgico (fresador) salir de casa en el frío y oscuro invierno, protegido sólo por los jerséis de lana de Josefina, a jugarse auténticamente la vida cuando tantos caían por las balas sólo por repartir pasquines. Marcelino, hombre de acción y de entrega a los demás, pero también el hombre comunista que analizaba sin descanso la realidad económica para actuar con pleno conocimiento de causa. Marcelino, hijo de ferroviarios y nacido en humildísima casa hoy trastienda de un pequeño negocio en Osma la Rasa, pasó trabajos forzados, exilio, detenciones, torturas, cárcel y huelgas de hambre pero en casi todas las fotos se le ve sonriendo. Josefina, tantos años de espera (¡catorce!) en la calle al otro lado de las rejas de la cárcel donde penaba el compañero y esposo y de lucha activa por su libertad y la de todos nosotros. Marcelino y Josefina, ¡los enamorados de la mirada limpia y buena! ¡Cuánto sacrificio de tantos por unos derechos que hoy nos quieren arrebatar de nuevo!

Marcelino tenía un optimismo y una voluntad de hierro nada comunes pero imprescindibles en un obrero sindicalista, en un comunista, en cualquiera que de verdad quiera transformar la realidad. Esa energía perfectamente enfocada, combinada con su sempiterna austeridad y frugalidad, eran el sostén de una coherencia admirable, la seña de identidad de un hombre que nos iluminaba el camino a seguir con su honestidad. Los adversarios intentaron por las malas torcer su voluntad y después, en su propio sindicato, lo apartaron de la Presidencia por mantener la misma coherencia de siempre porque aquello ya no casaba, decían, con nuevas mayorías y tiempos. Sin embargo, era Marcelino quien tenía razón y permanecía fiel a la izquierda y al obrerismo, y era la nueva dirección del sindicato quien parecía derechizarse suavizando su posición frente al poder. A pesar de este momento duro y amargo, Marcelino siguió al pie del cañón ideológico, en el PCE y en IU y como sindicalista de base. Él creía como tantos creemos en que cada ser humano desde que nace hasta que muere, es merecedor de derechos básicos que deben ser garantizados por la sociedad en un marco de igualdad económica porque sin ella no puede haber libertad política. Con él, creemos que un hilo rojo recorre la historia y la contradicción capital-trabajo es su máximo exponente. Marcelino luchó, entre otras cosas, por la existencia y cumplimiento de convenios laborales justos como base firme e imprescindible en la lucha por la dignidad y la seguridad en el trabajo.

Hoy, 100 años después de la Fundación de otro gran sindicato, la CNT, y siempre con Marcelino en el corazón y con su ejemplo como objetivo a imitar, seamos valientes y sobre todo enérgicos para luchar y para seguir gritando a los sin-corazón: “¡Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar!”

domingo, agosto 08, 2010

Non Serviam: ¡¡¡Pueblos de Europa, levantaos!!!
















Cada día que dejemos pasar sin dar respuesta cumplida al llamamiento urgente que nos hicieron nuestros hermanos de clase en el Partenón, seguirá creciendo este Leviatán llamado Capitalismo Neoliberal Globalizado. Somos los pueblos de Europa y los pobres del mundo quienes hemos de venirnos arriba, derribando a los enemigos de la Humanidad, es decir, a los enfermos por el dinero y la acumulación del capital pues, si en el tercer mundo torturan y asesinan en masa para realizar sus beneficios, aquí les vemos destruir la Democracia y hacer retroceder nuestros Derechos conquistados con sangre sagrada durante siglos, con tal de mantener y ampliar su estatus y sus privilegios. Y ello, como siempre, sobre la explotación de la mayoría y con la inestimable ayuda de gobiernos cada vez más autoritarios y clónicos, que nos imponen el robo y el abuso a los obreros, a cara de perro si hace falta.


El egoísmo enfermizo de quienes nos abusan se ha agudizado como manifestación de sadismo, y ya sólo saben ahondar en lo peor de su sistema: la diferenciación totalmente artificial entre seres humanos, creando clases y enfrentando a sus integrantes para su exclusivo beneficio.


Pero no cuentan con el poder de nuestra negativa, con nuestra inteligencia, con nuestra capacidad de organización y de solidaridad mutua. Lo hemos visto aquí, en el corazón de su pútrido reino de España, con la heroica determinación de los trabajadores conductores de Metro para hacer respetar hasta el final lo básico, los mecanismos y frutos de la negociación colectiva frente a la imposición canallesca de abusos por los señoritos de siempre. Lo vemos, de manera aún más desinteresada, en el cuerpo de bomberos, que no hace reclamación económica alguna sino la denuncia de falta de medios y personal que pone en peligro la seguridad de todos. Y lo veremos en la sanidad, en la educación, en los transportes, en las pensiones y en cualquier expresión de aquello que por ser de todos llamamos Público y que pretenden atacar para convertir en parte de su altamente injusto e ineficiente mercado. Pero lo peor es que, al pretenderlo, su objetivo es destruir los Derechos de todos.


Pues bien, en este pulso los defensores de la barbarie empresarial, esos liberticidas y adalides de la violencia particular contra las mayorías democráticas, han de saber y lo están notando ya en las huelgas parciales y próximamente en la gran huelga general, que a los trabajadores organizados en defensa de sus derechos y de la legalidad no hay quien los detenga. Nosotros nos alzamos con el objetivo de hacer realidad nuestro grito rebelde: “Non Serviam”, “no hemos de ser vuestros esclavos”, tenemos el poder de deciros a lo que queramos “no nos da la real gana”. Nuestro es el poder de haceros temblar con el “vamos a la huelga”, de deciros “somos el Pueblo”, de lanzarnos a la calle porque ya es hora y mostrar que anunciamos algo nuevo, de hacer el problema de cada uno el de todos nosotros, el de mostrar que nadie está solo ante la opresión y la despiadada competitividad que artificialmente se pretende instaurar. Se os va a acabar el tiempo de alienarnos e imponernos vuestras insoportables condiciones.


Tenemos muy claro que no podrán cambiar nuestra naturaleza, nuestra conciencia de clase, no podrán corromper nuestra bondad. Los capitalistas, en su carrera de ratas que se entredevoran, son quienes abanderan el más inútil y sin futuro de los empeños. Porque es la nuestra una lucha firmemente asentada sobre la Razón y la Justicia, la lucha por poner fin a todas las luchas mediante la plena instauración de la Humanidad y el respeto a sus Derechos. Porque va a prevalecer la Civilización sobre la barbarie de la selva, la Ayuda Mutua sobre la competitividad, la Solidaridad sobre el beneficio, la Paz sobre la guerra, la Justicia sobre el abuso y el Socialismo con Libertad sobre su vomitivo capitalismo-esclavitud. A partir de ahora, ni un paso atrás, porque vamos a por la Victoria. Millones de pequeños niños, mujeres y humanos indefensos nos lo exigen. ¡¡¡A luchar, a luchar, A LUCHAR!!!

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domingo, noviembre 01, 2009

Vuestra riqueza es nuestra miseria (o como el egoísmo de la minoría causa el retraso de la mayoría)


El terrible y dolorosísimo retraso social de España tiene su causa fundamental en el poder descarado de las clases privilegiadas y conservadoras, en el absolutismo de las derechas. Ese retraso equivale al despojamiento y expolio continuado y deliberado a que los señoritos del país someten a los humildes. Su riqueza se nutre de la miseria de las masas. Estos grandes ricos son los grandes egoístas, creadores por excelencia de la Pobreza. Esta monstruosidad, que socialmente calificamos de retraso social, no es un efecto secundario no deseado por las clases dominantes, no, sino que está en la raíz misma de su fétida voluntad el causar el mal a quienes consideran y necesitan que sean inferiores. Los poderes fácticos (el gran empresariado, la corona, la iglesia, la banca, el ejército) siguen torturando a los desprotegidos, humillando la dignidad y anulando la voluntad de los ciudadanos y los pueblos. Estas aves carroñeras, se complacen en causar mayor daño a los más débiles, en particular a las mujeres, los jóvenes, los niños, los ancianos. Para ellos es fundamental que nada cambie, nada que pueda debilitar su expolio y robo de la riqueza nacional y su capacidad de oprimir a la mayoría.

Fundamental para su propósito es la destrucción de todo vestigio de la memoria histórica de la etapa crucial en que sus privilegios se vieron realmente cuestionados por millones de siervos que eligieron con valentía ser ciudadanos de una República de hombres libres e iguales. Como dice Max Aub, la clase obrera fueron los únicos que de verdad, se alzaron, sin nada, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola Justicia; cada uno a su modo, a su manera, como pudieron, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Pero a sangre y fuego, determinados a exterminar a medio país si ello era necesario, los reaccionarios impusieron una dictadura de clase de carácter fascista y un proceso posterior para preservar su poder que casi nada tiene de democrático que tiene en la Monarquía su máxima garantía (actúa como el auténtico tapón que impide la eclosión de las libertades y derechos de una democracia radical y auténtica).

Pero ilustremos estas afirmaciones con algunos datos. El gasto social en España como el gasto público y como la presión fiscal no han dejado de bajar desde 1993 con los gobiernos del PPSOE (especialmente bajaron los impuestos directos beneficiando una vez mas a los mas ricos). De hecho, son inferiores en muchos puntos a la media de la UE, donde el gasto social aumentó a un ritmo mucho mayor y donde quedamos una vez más a la cola en desarrollo humano. Gravísimo error, pues como reconocen entidades tan poco sospechosas de socialismo como The Economist o la Reserva Federal, cada dólar de incremento en gasto público triplica en efectos beneficiosos para la economía a cada dólar en recorte de impuestos (Merkel misma empieza a desdecirse ya de sus intenciones de recortar impuestos). En Reino Unido, la Tercera Vía de Blair condujo a tener uno de los estados del Bienestar menos desarrollados de la UE, con los gastos más bajos en sanidad y educación. La consecuencia, al contrario de lo que nos querían vender los neoliberales, fue una de las tasas más bajas de creación de empleo, al tiempo que pasó a ser uno de los países con menor movilidad social (ascender a una clase social superior en renta) y con mayor pobreza de niños y pensionistas. Suecia, con el mayor gasto social por habitante de la UE, viene teniendo en cambio las tasas más bajas de desempleo de la OCDE, inferiores desde luego a las de los EEUU.

Para acabar pues con el retraso social, es imperativo avanzar a paso de gigante en la línea que ya vislumbró la Segunda República, para que la mayoría desposeída consiga el poder de clase al que tiene todo el derecho. Simultáneamente, conquistar el poder de género para las mujeres que destruya el patriarcado es un objetivo irrenunciable. Se hace necesaria una pedagogía de empoderamiento de las masas, que rompa con las lógicas (des)educativas imperantes donde se pretende convencer a los niños de que las injusticias y desigualdades son naturales, que el mercado-competitividad es la solución a todas las cosas, inculcando en sus mentes valores despreciables de sumisión al orden establecido. La educación en libertad es la llave para romper con las cadenas. Y por lo demás, dejar que se agite lo mejor de nuestros anhelos democráticos, socavando y subvirtiendo incansablemente este desorden que no podemos aceptar, acumulando presión social hasta que salte... el tapón.

jueves, junio 18, 2009

¡A la calle que ya es hora!

Cuán miserable, vulgar y obsceno es este sistema económico, político y social que nos ha tocado soportar y que nunca nos cansaremos de cuestionar, minar y rechazar desde lo más hondo de nuestro ser. Cómo enfrenta, azuza y divide a unos seres humanos -que deberían ser iguales en derechos y deberes- contra otros, incluso dentro de las clases sociales que artificialmente impone. Qué obscenidad y vulgaridad vomitiva la de Berlusconi & Co. presuntamente induciendo a la prostitución a jovencitas adolescentes o la de los grandes clubes de fútbol conchabados con la Banca para obtener los créditos para fichajes de auténtico escándalo (el último, de 96 millones de euroso 16 mil millones de pesetas, equivale a miles de puestos de trabajo durante años) cuando se niegan a las familias y pequeñas empresas. Qué vergüenza lo que ha sucedido en Seseña donde quieren hacer pagar a un Ayuntamiento dignísimo de izquierdas el delirio más arquetípico de lo que ha supuesto la corrupción inmobiliaria en este país. Qué miserables estos bancos-ladrones que obligan a la pobre gente pobre (porque ellos les han robado sin piedad todo) a seguir pagando la casa que ya no tienen desde debajo del puente. Qué odioso un sistema basado en la mentira continua de las grandes y falsísimas finanzas de los activos tóxicos, la ingeniería contable y el incalificable racismo incluso institucional (que pregona “retornos voluntarios” al amparo de directivas de la vergüenza) que pretende hacer percibir a nuestros hermanos inmigrantes como una amenaza incluso para la clase obrera, cuando en verdad son héroes de bondad y humanidad sacrificados en mares, alambradas y desiertos. Una clase reaccionaria de conservadores y social-liberales, desde un parlamento europeo que ha pretendido amordazar la libertad en las redes de la información y devolver a la clase trabajadora a la indignidad más horrenda del siglo XIX con 65 horas semanales de explotación. Explotación sin paliativos cuando contemplamos los horrores de la economía sumergida (sumergida en las cloacas de los talleres ilegales, de la no cotización a la seguridad social, de la insalubridad más absoluta e inseguridad que sólo puede calificarse de terrorismo empresarial como el del inmigrante sin papeles cuyo brazo triturado fue arrojado a la basura).

En medio de la peor crisis sistémica del capitalismo, que ha puesto negro sobre blanco y que, como vemos, cada día lo hace más, sus insostenibles contradicciones, sus defensores aún pretenden hacernos comulgar con las ruedas de molino de su pensamiento único de que esto se puede reformar y reconducir. Pero, eso siempre, sin castigar jamás a los clarísimos culpables y beneficiarios absolutos que siguen encaramados a sus poltronas de poder malvado. Entregando los recursos del Tesoro Público a las grandes corporaciones y bancos que han evaporado y evaporarán sus beneficios a odiosos paraísos fiscales. Profundizando en la privatización y destrucción de los servicios públicos más básicos, que tan necesarios son para un mínimo equilibrio social, como en la Comunidad de Madrid, para ahondar las diferencias entre ciudadanos y de paso convertirlos en clientes de su patético mercado. Tolerando la corrupción en partidos políticos cuyos principales dirigentes están acusados de los atropellos más clásicos de la picaresca y que minan aún más esta falsa democracia donde sólo se defienden los intereses de los menos y donde hasta la jefatura del estado produce bochorno. Éstos quieren que la crisis la paguen precisamente los que la sufren para que los beneficiados sigan siendo los explotadores y que se perpetúe este sistema de auténtica pesadilla.

Pero ya no resultará tan fácil, señores neoliberales y empresarios sin escrúpulos ni conciencia social. Vuestras mentiras y manejos han quedado al descubierto. Sois reyes desnudos que ni tapar podéis vuestras vergüenzas. De sobra conocemos vuestro pensamiento único y quienes optamos por la justicia social y tomamos partido sin complejos por los más débiles con quienes nos identificamos absolutamente, hemos decidido subvertir desde dentro y sin miedo vuestro caduco sistema, de manera pacífica y democrática. Sois pasado y os ayudaremos a caer de una vez para que no os alcéis más en dominadores. A fuerza de argumentación poderosa y pacífica, como decía el maestro Anguita, vamos a poner bombas mentales en el precario andamiaje de vuestros no-argumentos de forma que la gente deje de estar atontada por vuestro circo-fútbol, vuestras letizias y vuestra tele-basura. Con educación verdadera y con conciencia de humanidad para todos y todas, estáis acabados y lo sabéis. La crisis capitalista es ante todo vuestra crisis porque sois sus causantes pero sobre todo porque con ella desapareceréis en la medida en que la mayoría nos hacemos cada vez más conscientes de nuestra dignidad, del poder que nos corresponde y de vuestra incapacidad e ilegitimidad para mandar. Tenéis todo que perder y nosotros todo que ganar. Seguiréis intentando más todavía dividirnos, enfrentarnos y alienarnos pero tenéis motivos de sobra para preocuparos porque el mundo, bien lo sabéis, está cambiando mal que os pese y su futuro... no os pertenece ya (ni nuestras vidas tampoco).

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sábado, diciembre 13, 2008

Carta al General Franco (Fernando Arrabal, 18/03/1971)


Carta al General Franco

FERNANDO ARRABAL, (Melilla, 1932), dramaturgo, poeta y escritor, escribió ‘Carta al general Franco’ en 1971. Ahora la editorial Augur Libros reedita este texto, que llevaba 30 años descatalogado.

París, 18 de marzo de 1971 Don Francisco Franco Palacio de El Pardo España

Ex c e l e n t í s i m o Señor:

Le escribo esta carta con amor.

Sin el más mínimo odio o rencor, tengo que decirle que es usted el hombre que más daño me ha causado. Tengo mucho miedo al comenzar a escribirle: temo que esta modesta carta (que me conmueve de pies a cabeza) sea demasiado frágil para llegar hasta usted; que no llegue a sus manos.

Creo que usted sufre infinitamente; sólo un ser que tanto sufre puede imponer tanto dolor en torno suyo; el dolor preside, no sólo su vida de hombre político y de militar, sino incluso sus distracciones; usted pinta naufragios y su juego favorito es matar conejos, palomas o atunes.

En su biografía, ¡cuántos cadáveres! en África, en Asturias, en la guerra civil, en la postguerra...

Toda su vida cubierta por el moho del luto. Le imagino rodeado de palomas sin patas, de guirnaldas negras, de sueños que rechinan la sangre y la muerte.

Deseo que usted se transforme, cambie, que se salve, sí, es decir, que sea feliz por fin, que abandone el mundo de represión, odio, cárcel, buenos y malos que hoy le rodea.

Quizás haya una remota esperanza de que me oiga: siendo niño me llevaron a un acto oficial que usted presidía.

Al llegar usted, entre ovaciones, las autoridades le agasajaron.

Entonces una niña, preparada para ello, se acercó a usted y le tendió un ramo de flores. Luego comenzó a recitar un poema (mil veces ensayado)... Pero, de pronto, presa de emoción, se puso a llorar. Usted le dijo, acariciándole la mejilla:

–No llores, yo soy un hombre como los demás.

¿Es posible que hubiera en sus palabras algo más que el cinismo?

Yo no formo parte de esa legión de españoles que al finalizar la guerra civil cruzaron los Pirineos cubiertos de nieve. Como mi amigo Enrique que tenía entonces once meses. Las barrigas secas, el espanto a borbotones buscaban la cima y huían del fondo de la furia.

¡Cuánto heroísmo anónimo!

¡Cuántas madres, a pie, con sus hijos en brazos!

Luego, a lo largo de estos años, de estos últimos lustros, ¿cuántos huyeron? ¿Cuántos emigraron? Hace siglos, en tiempos de la Inquisición, vivía en Ávila una niña de ocho años. Un día tomó a su hermanito por la mano y se escapó de su casa. Recorrieron campos y montañas.

Por fin su padre consiguió dar con ella. Le preguntó:

–¿Por qué te has escapado?

–Quería irme de España.

–Pero ¿por qué?

–¡Para conquistar gloria!

–Lo mismo que dijo esta niña –Santa Teresa– hubieran podido decir tantos que se fueron: cientos de miles.

Y también los Goya, los Picasso, los Buñuel... Lo mismo hubiéramos podido decir los que en 1955 salimos de su España negra.

Para conquistar gloria, en el sentido más fascinante de la palabra.

Esa niña que se escapaba en busca del apoteosis, más tarde iba a sufrir en su carne y en su alma los golpes de la intolerancia de entonces: la Inquisición.

No vea en mí ningún orgullo. No me siento de ninguna manera superior a nadie y menos que a nadie a usted. Todos somos los mismos.

Usted debe escuchar esta voz que le viene volando por encima de media Europa, bañada de emoción.

Lo que le voy a escribir en esta carta podrían decírselo la mayoría de los hombres de España si no tuvieran sus bocas lacradas, es lo que dicen en privado los poetas.

Pero no pueden proclamar en voz alta lo que les grita el corazón. Arriesgan la cárcel.

Por eso tantos se fueron. Su régimen es un eslabón más dentro de una cadena de intolerancias que comenzaron en España hace siglos.

Quisiera que usted tomara conciencia de esta situación. Y, gracias a ello, quitara las mordazas y las esposas que encarcelan a la mayoría de los españoles. Este es el propósito de mi carta:

Que usted cambie. Usted merece salvarse como todos los hombres: desde Stalin hasta Gandhi. Usted merece ser feliz: ¿cómo puede serlo sabiendo el terror que su régimen ha impuesto e impone?

Mucho tiene usted que sufrir para crear en torno a usted la intolerancia y el castigo.

Usted también merece salvarse, ser feliz. España tiene por fin que cesar de emponzoñar a su pueblo.

¡Cuánta ceniza, cuántas lágrimas, cuánta muerte lenta entre funerales de chatarra al son de campanas podridas!

Este país era España. Sus reyes se llamaban, por ejemplo, Alfonso X el Sabio o Fernando III el Santo. Este monarca se proclamó el “Rey de las tres religiones”.

(Me siento orgulloso de llevar su nombre.) Imagínese la España de hoy aceptando las tres corrientes de pensamiento más populares en el país y apadrinándolas en toda libertad: la democracia, el marxismo y la religiosidad. Si usted delegara su poder al pueblo, ¡qué felicidad! Qué felicidad para usted. Qué felicidad para todos los españoles.

Pero la tolerancia constructiva que impregnó la Edad Media iba a cesar brutalmente. Los Reyes Católicos llegaron, expulsaron dos de las tres religiones, proclamaron el cristianismo religión obligatoria, por la sangre y por el fuego intentaron exterminar al judaísmo y al mahometanismo.

La noche más negra de la historia comenzaba en España, los quemaderos de la Inquisición se encendieron y sus intolerancias siniestras aún no se han extinguido.

Y hasta hoy reina un silencio de flores calcinadas, de interminables rejas, como un sordo enjambre de arañas en nuestros sesos. Aún en la España de hoy se sigue pudriendo en las mazmorras por delitos de opinión.

Por proclamar en alta voz el idealismo que abrasa el corazón, por pedir de la forma más sincera y pura un sistema diferente al que rige al país.

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jueves, junio 12, 2008

The Internationale

Stand up, all victims of oppression,
For the tyrants fear your might!
Don't cling so hard to your possessions,
For you have nothing if you have no rights!
Let racist ignorance be ended,
For respect makes the empires fall!
Freedom is merely privilege extended,
Unless enjoyed by one and all.

  So come brothers and sisters,
  For the struggle carries on.
  The Internationale,
  Unites the world in song.
  So comrades, come rally,
  For this is the time and place!
  The international ideal,
  Unites the human race.

Let no one build walls to divide us,
Walls of hatred nor walls of stone.
Come greet the dawn and stand beside us,
We'll live together or we'll die alone.
In our world poisoned by exploitation,
Those who have taken, now they must give!
And end the vanity of nations,
We've but one Earth on which to live.

  So come brothers and sisters,
  For the struggle carries on.
  The Internationale,
  Unites the world in song.
  So comrades, come rally,
  For this is the time and place!
  The international ideal,
  Unites the human race.

And so begins the final drama,
In the streets and in the fields.
We stand unbowed before their armour,
We defy their guns and shields!
When we fight, provoked by their aggression,
Let us be inspired by life and love.
For though they offer us concessions,
Change will not come from above!

  So come brothers and sisters,
  For the struggle carries on.
  The Internationale,
  Unites the world in song.
  So comrades, come rally,
  For this is the time and place!
  The international ideal,
  Unites the human race.

Listen to it in: English MP3MP3(Choir) Español MP3; Français MP3; More versions

(Lyrics: Eugene Poitier-Pierre De Geyter - Billy Bragg 1870/1888/1990)

miércoles, junio 11, 2008

La Naturaleza Desconoce el Dinero


Cada vez estoy más convencido de que el dinero es ajeno a nuestra naturaleza y cada vez sospecho más que es un invento, absolutamente contingente en el devenir de la Historia de la Humanidad, que pervierte dicha naturaleza oponiéndose a ella. Es una aberración superable y el camino hacia una sociedad verdaderamente humana pasa porque esta sea una sociedad sin dinero. No hace falta haber leído tratados de biología (a la mente me vienen las maravillosas obras de entomología de Maurice Maeterlinck sobre la vida de las abejas, los termes o las hormigas) para darse cuenta de que existen cuantiosísimos ejemplos de organizaciones sociales complejas y avanzadísimas en el reino animal (las colmenas, los hormigueros, los termiteros...) y que en ninguno de ellos se da el fenómeno del dinero. Simplemente porque... no hace falta. No hace falta ni para la prosperidad y el funcionamiento diario de estos grupos sociales sofisticados, ni para establecer roles especializados y diferenciados, ni para la eficiencia en la producción de los bienes necesarios para el grupo. En el estudio de estas auténticas inteligencias colectivas extraordinariamente autoorganizadas, quedamos asombrados de la cooperación extraordinaria y altruista de cada individuo al bien común de la colectividad, a veces hasta el propio propio sacrificio. Cumpliendo su misión individual en el seno del grupo, logran la perfecta realización de sus vidas y la supervivencia de todo el colectivo, la cual a su vez garantiza su propia supervivencia. En tales grupos no hay lugar para el egoísmo, para las diferencias en función de la riqueza, para la envidia ni para el crimen.

Es verdad que alguien puede tomar el camino de argumentar que estos seres son muy inferiores en inteligencia a nosotros, individualmente considerados. Bien, yo no estaría tan seguro, porque emerge una inteligencia colectiva de esta organización social que no puede explicarse por la mera suma de las inteligencias individuales que la componen; en verdad, la vida organizada de estos pequeños seres pone de manifiesto misterios que nuestra ciencia todavía no ha podido esclarecer en muchos aspectos. Por otra parte, contemplemos otras especies, mamíferos superiores por ejemplo, como los orangutanes o los delfines. Estos animales son los más próximos a nosotros en inteligencia y también viven en sociedades con relaciones sociales complejas y manifestaciones psicológicas notabilísimas. Pues bien, que yo sepa, ni delfines ni primates usan dinero. Eso no les impide colaborar a los fines de la colonia, ayudarse unos a otros ni tener una vida feliz. No necesitan del dinero, nunca lo han conocido y nunca lo conocerán.

Llegamos al ser humano. La invención del dinero como elemento simbólico representativo del valor y medida de cambio es ridículamente reciente en la historia de nuestra evolución incluyendo nuestra historia más reciente desde la revolución del neolítico. El dinero aparece sólo hace unos cuantos siglos, lo que lo hace casi una anécdota en nuestro desarrollo como especie. Sin embargo, el dinero sí ha causado un profundo impacto psicológico en el hombre, hasta el punto de desencadenar guerras terribles, provocar la muerte por inanición de millones, la competencia a muerte entre individuos y organizaciones económicas... Se puede afirmar por estas razones, entre otras, que el dinero nos ha traído más males que beneficios. Pero lo más extraordinario es que podemos volver a vivir sin él, que lo lograremos cuando dejemos de atribuirle el valor (en nuestra escala de valores) que desde luego ni tiene ni nunca ha tenido. Veamos cómo podría ser esta auténtica auto-liberación.

La posibilidad más clara es fijarnos precisamente en la Naturaleza de la que formamos parte, en estas auténticas sociedades maravillosamente organizadas por eones de evolución, en los insectos, en nuestros primos primates, o en los delfines que poseen cerebros no menos evolucionados que los nuestros y una inteligencia que no comprendemos del todo pero que puede ser pareja a la nuestra. Fijemonos en cómo no destruyen el entorno de forma suicida, en cómo no atesoran numeritos ni se los prestan a interés ni los intercambian. Eso no les impide cumplir su misión vital, colaborar, producir, prosperar.

Nosotros podríamos de forma análoga, mañana mismo, acordar que el dinero ya no vale nada para nosotros y no nos interesa (también son pensables estrategias graduales de liberación, por supuesto, ya que habrá resistencias retrógradas). Seguiríamos trabajando exactamente igual pero no por dinero. Iríamos a trabajar, cada uno cumpliendo el rol que nos corresponde en la sociedad, por el bien de la polis, de la Humanidad. No nos darían dinero pero no nos haría falta, ni siquiera lo echaríamos en falta. Toda la sociedad nos sostendría y nosotros colaboraríamos solidariamente a su mantenimiento. Todas nuestras necesidades físicas y espirituales pueden ser cubiertas mediante el amor eficacísimo por la sociedad y de ésta por nosotros (por el contrario el actual sistema del dinero fracasa en esto estrepitosamente). Acudiríamos a los almacenes (ya no mercados) donde seríamos provistos de acuerdo a nuestras verdaderas necesidades porque las necesidades de los productores se verían igualmente satisfechas. De hecho, dejaríamos de ser consumidores y productores en el sentido en que hoy lo entendemos. No habría lugar para la codicia o la acumulación injusta de riqueza porque amenazarían al bien supremo de la sociedad (de hecho, tales comportamientos nos amenazan en la sociedad del dinero también). No habría lugar ya para parásitos ricachones y los verdaderamente débiles serían absolutamente protegidos. Todo lo necesario carecería de precio, lo innecesario ya no se produciría (lo que hoy entendemos como lujos). La gratuidad no produciría el desinterés en el trabajo ni la pérdida de la valoración en el esfuerzo precisamente porque todos seríamos mucho más conscientes de lo que cuesta al grupo mantener su bienestar y nos sentiríamos naturalmente impelidos a su mantenimiento. Este sistema potenciaría al máximo lo mejor del ser humano, como lo hace en las especies sociales de la naturaleza.

Que no teman los falsos defensores de la libertad tampoco porque ésta no se perdería, en todo caso sería mucho mayor. Existiría libertad para hacer el mal, sí, pero lo harían sólo los enfermos mentales porque cualquier daño contra el colectivo humano sería un daño contra uno mismo. No habría motivos para buscar dañar al prójimo cuando no existieran ya motivos para envidiarlo.

Sería una economía del obsequio, de la gratuidad, de la perfecta cooperación... y no se trata de ninguna cándida utopía. Defiendo estas ideas con perfecta seriedad (tras haber recibido una buena educación y haberme desenvuelto en actual y antihumano sistema capitalista) precisamente porque esta misma organización que propongo, justa e igualitaria en el buen sentido, nos rodea ya hoy, de forma perfectamente natural en todas las demás especies del planeta. Tenemos ya el espejo... sólo hace falta mirarlo y volver a nuestro ser. ¡Es posible!

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sábado, junio 07, 2008

Always Fighting for Democracy and Against Imperialism



Sir Charles Chaplin's firm voice continues to deliver a priceless message, in his role of the little and courageous barber mistaken for Tomania's all-powerful dictator Hynkel. Since 1940, we are urged to disobey "machine-men, with machine-minds and machine-hearts" who want to ruin every hope in Humanity and who rule against Democracy and Freedom, establishing a hideous dictatorship and imperialism, "a system that makes men torture and imprison innocent people". As in 1940, we must always be ready to fight greed, cynicism. bitterness, militarism, torture, war... Indeed, "We think too much and feel too little: More than machinery we need humanity; More than cleverness we need kindness and gentleness." But it is our right and our privilege to unite in the name of Democracy and look up into a new world (we do claim our right to walk towards Utopia and to fight Dystopias) which is possible, because "the hate of men will pass and dictators die".

For these ideas, Chaplin was persecuted in the US: "Friends have asked how I came to engender this American antagonism. My prodigious sin was, and still is, being a non-conformist. Although I am not a Communist I refused to fall in line by hating them. Secondly, I was opposed to the Committee on Un-American Activities— a dishonest phrase to begin with, elastic enough to wrap around the throat and strangle the voice of any American citizen whose honest opinion is a minority of one. I am not a political man and I have no political convictions. I am an individual and a believer in liberty. That is all the politics I have. On the other hand I am not a super-patriot. Super-patriotism leads to Hitlerism - and we’ve had our lesson there. I don’t want to create a revolution - I just want to create a few more films."

Please read this poignant speech and let it reach your hearts (you can also watch it here: www.youtube.com/watch?v=IGfLAtiUi1A)

"I'm sorry but I don't want to be an Emperor - that's not my business - I don't want to rule or conquer anyone. I should like to help everyone if possible, Jew, gentile, black man, white. We all want to help one another, human beings are like that.

We all want to live by each other's happiness, not by each other's misery. We don't want to hate and despise one another. In this world there is room for everyone and the earth is rich and can provide for everyone.

The way of life can be free and beautiful. But we have lost the way.

Greed has poisoned men's souls - has barricaded the world with hate; has goose-stepped us into misery and bloodshed. We have developed speed but we have shut ourselves in: machinery that gives abundance has left us in want. Our knowledge has made us cynical, our cleverness hard and unkind. We think too much and feel too little: More than machinery we need humanity; More than cleverness we need kindness and gentleness. Without these qualities, life will be violent and all will be lost.

The aeroplane and the radio have brought us closer together. The very nature of these inventions cries out for the goodness in men, cries out for universal brotherhood, for the unity of us all. Even now my voice is reaching millions throughout the world, millions of despairing men, women and little children, victims of a system that makes men torture and imprison innocent people. To those who can hear me I say "Do not despair".

The misery that is now upon us is but the passing of greed, the bitterness of men who fear the way of human progress: the hate of men will pass and dictators die and the power they took from the people, will return to the people and so long as men die [now] liberty will never perish...
Soldiers - don't give yourselves to brutes, men who despise you and enslave you - who regiment your lives, tell you what to do, what to think and what to feel, who drill you, diet you, treat you as cattle, as cannon fodder.
Don't give yourselves to these unnatural men, machine men, with machine minds and machine hearts. You are not machines. You are not cattle. You are men. You have the love of humanity in your hearts. You don't hate - only the unloved hate. Only the unloved and the unnatural. Soldiers - don't fight for slavery, fight for liberty.

In the seventeenth chapter of Saint Luke it is written " the kingdom of God is within man " - not one man, nor a group of men - but in all men - in you, the people. You the people have the power, the power to create machines, the power to create happiness. You the people have the power to make life free and beautiful, to make this life a wonderful adventure. Then in the name of democracy let's use that power - let us all unite. Let us fight for a new world, a decent world that will give men a chance to work, that will give youth a future and old age a security. By the promise of these things, brutes have risen to power, but they lie. They do not fulfil their promise, they never will. Dictators free themselves but they enslave the people. Now let us fight to fulfil that promise. Let us fight to free the world, to do away with national barriers, do away with greed, with hate and intolerance. Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men's happiness.
Soldiers - in the name of democracy, let us all unite!

Look up! Look up! The clouds are lifting - the sun is breaking through. We are coming out of the darkness into the light. We are coming into a new world. A kind new world where men will rise above their hate and brutality.
The soul of man has been given wings - and at last he is beginning to fly. He is flying into the rainbow - into the light of hope - into the future, that glorious future that belongs to you, to me and to all of us. Look up. Look up."

lunes, octubre 08, 2007

Consumir -



Es posible transformar el sistema de forma profunda, radical, revolucionaria. De hecho, no nos interesa reformarlo. Quienes hablan de reformas sólo quieren apuntalar lo caduco para que resista un poco más, es decir, apuntalar el status quo de la injusticia, la discriminación, la desigualdad. Ellos, los reformistas, apelan siempre al miedo para evitar que las cosas cambien de verdad ("si funciona no lo toques"). Pues bien, a ellos les decimos que lo que defienden no funciona, no funciona para la mayoría, no queremos que "funcione" como quieren a beneficio de los de siempre; les decimos que no nos da miedo cambiar al mundo de base, hundiendo, cómo no, al imperio burgués. Lo que defendemos desde la Izquierda es otro mundo, otra manera de trabajar y relacionarnos que se basa en todos los derechos humanos para todos porque todos nacemos libres e iguales por el hecho de ser humanos. Ya no valen diferencias sociales por razón de nacimiento.

Hoy sabemos que la sociedad, el sistema, el mundo son como lo hacemos los hombres. Hoy sabemos que el actual estado de cosas que padecemos es insostenible desde un punto de vista ambiental, social, económico, sociológico y humano. Se trata de un sistema suicida, sin pies ni cabeza, impulsado por quienes no les importa llevarnos a todos al desastre.

Pues bien, es la hora de la rebeldía, de la subversión, de la transformación, de la revolución. Y el primer escenario es, sin duda, el más importante: es el de nuestras mentes y nuestros corazones. Al capitalismo lo venceremos en primer lugar dentro de nosotros mismos y luego por unión fraterna de esfuerzos solidarios de hombres y mujeres liberados de sus mentiras y cadenas.

Para romper el espinazo al mercado (que no es en modo alguno libre sino controlado por y sometido a los intereses de una minoría clasista de privilegiados), hay que atacar sus pilares: la competitividad, la rentabilidad, la propiedad privada... Una buena manera de empezar, que todos sabemos aplicar es, sencillamente, consumir menos. No necesitamos consumir como lo hacemos. Claro es que alguien puede entender esto como una llamada a apretarse el cinturón cuando los privilegiados viven a todo trapo, como quien dice. Pero, precisamente, quienes consumen sin límite están consumiendo (como dice aquella famosa campaña)... hasta morir. Ellos son quienes se equivocan y mucho. Consumir como se hace en EEUU y buena parte de Europa es insostenible. Pero además es una estrategia que sólo favorece a quienes quieren que se consuma más y más cada vez, es decir, los mercaderes.

Las técnicas de publicidad y propaganda han llegado a extremos de sofistificación que asustan. Apelando continuamente al subconsciente y los instintos más primarios, fomentando una cultura de la apariencia y la vacuidad, los magos negros de la publicidad inducen en las gentes unos deseos artificiosos de consumir, creándoles necesidades falsas continuamente. Debemos pues hacer un esfuerzo deliberado y constante para poner todo eso en cuestión: a cada producto que nos metan por los ojos y oídos habrá que oponer la sabia afirmación de que no lo necesitamos.

¿Por qué es bueno consumir menos? ¿Ralentizar el consumo no producirá una recesión económica que acarreará desempleo, reducción del PIB, etc.? Pues no. En todo caso, nos devolverá el poder a las personas sobre nuestras vidas y puede que nos haga volver nuestro interés hacia la cooperación y las relaciones humanas. Si gastamos menos los precios seguramente bajarán, aumentará nuestra capacidad de ahorro, dejaremos de esquilmar los recursos naturales y mejorará nuestra calidad de vida, siendo ésta mucho más humana. Estaremos, además, favoreciendo un tipo de democracia mucho más radical: se trata de democratizar la economía, es decir, dar el poder a la mayoría del pueblo sobre sus propios recursos y decisiones económicas.

La austeridad es un valor fundamental que va de la mano de la honestidad y del respeto hacia lo que nos pertenece en común como colectivo humano. Consumir menos, ser austeros, nos liberará de la esclavitud de las cosas y, fundamentalmente, de la más absurda y dañina de todas, del dinero. Descubriremos el valor de lo que hasta ahora no valorábamos y olvidaremos lo que hasta ahora nos esclavizaba: las modas, el materialismo, las apariencias. Iniciar esta revolución es algo que nos conviene a todos, es lo más inteligente que podemos hacer, porque a este sistema conviene transformarlo totalmente. No temamos un cambio radical de ciclo: cuando se ha llegado al límite que está alcanzando el neoliberalismo cualquier cosa que suponga un cambio profundo sólo puede ser buena.

Conviene un análisis en profundidad de estas ideas y su desarrollo efectivo. Ya hoy tenemos propuestas interesantes como los bancos de tiempo: mediante estos mecanismos las personas tejen redes donde intercambian servicios al margen del dinero, favoreciendo la cooperación en lugar de la competencia y las relaciones interpersonales. Descubren la importancia de la comunidad y la capacidad de vivir mejor apoyándose mutuamente en sus necesidades desde sus capacidades y crece el sentimiento de autorrealización.

Comencemos pues, a consumir menos y a exigir más, sacando del mercado todo lo que tiene una función social fundamental: por ejemplo, vivienda digna para tod@s sin hipotecas... de ningún tipo. No queremos que nos ayuden a seguir pagando a la banca-sanguijuela. Queremos vivienda sin más. Es nuestro derecho.

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viernes, octubre 05, 2007

No necesitamos..



Hay una gran verdad: no necesitamos al Capitalismo (aunque él sí nos necesite aunque sólo sea para aplastarnos). Ni tú ni yo lo necesitamos. Tampoco necesitamos a esta Monarquía heredera de una dictadura fascista que sostiene a 10 familias y 18 empresarios para que esquilmen la riqueza del país (se reparten ciento dos mil millones de euros para que nunca sean tuyos y míos), igual que en tiempos del dictador. No necesitamos ser sus súbditos... porque somos ciudadanos. Nosotros somos los soberanos. Los únicos soberanos.

No necesitas las mentiras de los privilegiados, de los opresores, ni de quienes te imponen un modo de vida que te produce rechazo hasta la última fibra de tu ser. No necesitas que con tus impuestos financien armas de destrucción masiva y grupos terroristas uniformados de ejércitos. No necesitas que el crecimiento de la economía se base en el sufrimiento de miles de civiles en guerras sin fin para robarles su petróleo. No necesitas que los sin corazón de siempre quieran limpiar las calles de indigentes que "hacen feo".

No necesitas que los integristas y reaccionarios de siempre clamen contra una educación laica y pública en valores ciudadanos para que los niños no sepan sumar peras con manzanas. No necesitas que te digan qué es un matrimonio y qué no, no necesitas que manipulen tu historia para justificar monstruosos golpes de Estado y guerras civiles, no necesitas que te quieran hacer creer que está bien que los inocentes fusilados sigan tirados por las cunetas de tu país y no se repare su Memoria no vaya a ser que los culpables fascistas sean señalados...

Te lo repito y me lo repito. No necesitamos a este sistema. Un sistema donde la educación, la sanidad, la cultura, los servicios públicos en suma, están a la cola de Europa y donde los trabajadores, los jóvenes, los ancianos y los necesitados se ven privados de los más elementales derechos. Un sistema que mima hasta la náusea a los poderosos, a los grandes banqueros, a los especuladores y a los nazis del ladrillo. No necesitas vivir en un sistema así, en un país así, y yo tampoco.

De la misma forma te lo digo, compañer@: no necesitamos la violencia. No la necesitamos para combatir eficazmente a este sistema, nos basta con nuestra inteligencia para poner en evidencia sus contradicciones, sus mentiras, su brutalidad y su inhumanidad. Nos basta nuestra dignidad para ser gigantes en humanidad y superar su odio, su egoísmo y su inanidad. No necesitamos asumir los roles que nos reserva (productores y consumidores hasta morir); los yugos que nos impone (la dictadura de los ladrones de la hipoteca y del trabajo precario); los bozales mentales con que nos encorseta (cerveza, fútbol y letizias). Nuestra rebelión y nuestra subversión han de ser auténticamente pacíficas. Venceremos desde la razón a quienes carecen de ella.

De lo que no se necesita se prescinde. A este adversario lo venceremos ignorándolo. Especialmente ignorando sus reglas y sus servidumbres. No necesitamos tampoco que se nos pretenda educar desde muy pequeños en valores de sumisión. No lo necesitamos porque, desde luego, somos insumisos, somos radicales (a mucha honra) de los que van a la raíz de las cosas. Tan radicales que no necesitamos esta democracia bufa porque necesitamos y nos merecemos una democracia radical, republicana, de ciudadanos y ciudadanas libres. Tú y yo lo sabemos... o deberíamos saberlo ya.

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domingo, julio 08, 2007

El Patriotismo - por Federico García Lorca

Franquito y Millán: los gamberros del ¡Viva la Muerte!-¡Muera la inteligencia!

(Federico García Lorca fue asesinado en Granada en 1936)

¡Cuántas veces nos han hablado del patriotismo...! Siempre hemos entendido desde niños al patriotismo por un sentimiento que tiene por espíritu a un trapo de colores, por voz una corneta desafinada y por fin defender las tumbas, las casas etc., de nuestras familias. Los encargados de danzar ante el sacro fuego de sus ideas son unos señores muy ordinarios con bigotes tiesos y voces campanudas que nos hacen a los jóvenes besar una cruz infame formada por la bandera y una espada; es decir la cruz de las tinieblas y de la fuerza. Hay que pensar para que sirve toda esa multitud de muñecos grotescos que son sacerdotes del patriotismo y que van arrollando a la dulzura y al amor. No se puede concebir por qué todo un pueblo se lanza contra otro únicamente por esta pasión... En España nos la damos de muy patriotas. En la escuela nos dicen: "España es nuestra segunda madre y el Rey su representante" , es decir, su maniquí... y nosotros mirábamos al maestro que, encendido el pecho de entusiasmo, nos decía :"Es nuestra segunda madre. Vosotros como buenos hijos debéis dar hasta la última gota de vuestra sangre" (ésta es la frase de cajón...). Paseábamos por la calle y al fondo de ella aparecía el ejército brioso, marcial, marchando elegante al son de una sinfonía bélica... y nos daban escalofríos, autosugestionados por el medio ambiente y nos descubríamos ante la bandera con un no sé qué. Indudablemente los tramoyistas de la vida nacional preparan admirablemente los efectos. Producen emociones involuntarias valiéndose del aparato y de la música. Hay que confesar que la fastuosidad y la etiqueta mezclada con sones apabullantes de músicas produce en las muchedumbres el vértigo. Primero el gran aparato de las armas les produce el miedo y el asombro y luego las músicas les sugieren los sentimientos amables... porque nada como la música comprendida por muchas almas al a vez para formar una sola en una sola voluntad. Es el efecto que recibe la multitud sin darse cuenta. Hay que ir contra esas exhibiciones llenas de lástima y con los oídos del alma tapados como Ulises se tapó los suyos para no caer en la tentación de las hadas del mar... ¿De qué se valen las congregaciones religiosas sino de la fastuosidad y de la riqueza para atraer a la multitud?. Saben muy bien que la masa es muy impresionable y le hacen postrarse ante el brillo del oro. Y se da el caso raro de gentes que comprendiendo lo ridículo e imbécil de dichos actos asisten a ellos para recrearse en su solemnidad y teatralidad. En la idea de patriotismo se supeditan las pasiones, el amor, la caridad y la dulzura a la flor áspera y punzante del deber... Es la idea fin del patriotismo convertir muchas almas en cuerpos... Las creencias individuales, sus apasionamientos, sus amores quedan supeditados a la voz de un hombre que grita muy grave: "Ordeno y mando", y lanza los cuerpos unos contra otros porque las almas volaron al comenzar la tragedia. Es necesario, preciso que las multitudes se despierten llenas de amor y caridad. Es preciso acabar con lo inútil de las ideas patrióticas. El patriotismo es uno de los grandes crímenes de la humanidad porque de sus senos podridos por el mal surgen los monstruos de la guerra. Por patriotismo los hombres han caído en las negruras de la muerte. Por patriotismo la verdadera patria fue deshecha y escarnecida. Por patriotismo nacieron los males de la tierra. Por patriotismo fueron los hombres odiosos y crueles... Las banderas son los símbolos de la oscuridad y la negación de Dios... Al hallarse los hombres divididos pusieron el ideal de su bienestar [?] sobre esos trapos de colores que flotan como orgullos con forma sobre todo el mundo. Desde la escuela, en vez de enseñarnos a amarnos y ayudarnos en nuestras miserias, nos enseñan la deplorable historia de nuestros países salpicados de sangres, de odios, y nos dicen: "Aprended a matar a vuestros enemigos. Mirad. ¿Véis este retrato? Pues es Felipe II, que quemó 8.000 herejes. ¡Admirad este otro! Es el Cid Campeador, que luchó contra la cruel morisma y que en Valencia asesinó a muchos hombres... Y éste es Santiago, patrón de España, que luchó contra los moros y los exterminó.". Las almas de los niños se educan en ese ambiente de fuerza y de crueldad y llegan a considerar muy afligidos, aunque sin darse cuenta, al Dios de las batallas... "ya lo sabéis, niños – exclama el maestro -. Dios crió a los hombres para amparar exclusivamente a nosotros, a los cristianos...". Y todos los niños se acostumbran a ver en las demás razas una humanidad inferior y digna de ser exterminada. En las escuelas n vez de enseñar el triunfo de la verdad sobre la fuerza enseñan la apoteosis de la crueldad y la razón espantosa de la fuerza... Todas las historias de los pueblos tan llenas de horrores sirven de guía a la juventud en vez de ampararse en la inefable luminosidad del Evangelio de Jesús. Desde nuestros primeros años nos predican la guerra como cosa necesaria para la gloria de la patria. El patriotismo borró de la historia a los espíritus débiles pero llenos de amor... Cuando en la historia nos quieren hablar de Dios, aparece la espantosa Inquisición. Cuando de formas de pedir misericordia, aparece aquel formidable espíritu del mal llamado Domingo de Guzmán. Cuando nos hablan de la fe en el más allá, nos enseñan la execrable figura del rey Carlos, el encantado por Barrabás. El maestro se levanta y dice: "¡Amar a España! En sus dominios no se ponía nunca el sol". ¡Ay, nuestras gloriosas tradiciones!. Todas incubadas en la maldad y amparadas cobardemente a la sombra augusta de la cruz... España tomó para encubrir sus maldades a Cristo crucificado. Por eso aún vemos su ultrajada imagen por todos los rincones. Con el nombre de Jesús se tostaban hombres. En el nombre de Jesús se echó a la ciencia de nuestro suelo. Con el nombre de Jesús ampararon infamias de la guerra. Con el nombre de Jesús inventaron la leyenda de Santiago guerrero. Toman la luz y la hacen oscuridad. Toman la paz y la hacen luchas. Toman la gloria del amor eterno y crean la fuerza para amordazar conciencias. Éstos son crímenes de lo que llaman patriotismo. Éstas son aureolas de la bandera española. Todas las banderas de todas las naciones están nimbadas de sangre mártir que no dio la fuerza que según los reyes debió dar. ¡Ay, Dios mío! ¿Hasta cuándo hemos de invocar a nuestras tradiciones...? Porque aquí en España pocas veces se nombran en las escuelas aquellos hombres suaves y plácidos que predicaron la paz por las mesetas castellanas y no los mientan por considerarlos malos españoles indignos de pertenecer a este desventurado país. Nuestra tradición guerrera no significa nada, puesto que el presente no dio su utilidad. ¿Q qué oscurecer la conciencia con los recuerdos de sangre? Debemos de formar en las escuelas ciudadanos amantes de la paz y conocedores del Evangelio. Debemos de crear hombres que no sepa que existió el desdichado de Fernando el santo ni Isabel la fanática ni Carlos el inflexible ni Pedros ni Felipes ni Alfonsos ni Ramiros. Debemos de resucitar las almas niñas contándoles que España fue la cuna de Teresa la admirable, de Juan el maravilloso, de don quijote divino y de todos nuestros poetas y cantores. Ocultar a los niños que tuvimos reyes fraticidas y sanguinarios. Borrar de las conciencias el admirado gran capitán y echar el velo del olvido sobre el pasado. Que en las escuelas en vez de decir cantando "a Felipe I sucedió Felipe LL", que griten los niños "Y nació Cervantes y Fray Luis". Inculcar el amor a toda la humanidad en los niños y el odio a las espadas y a los escudos.. y que una mañana , mañana con arreboles de sol glorioso y perfumes de verdad y justicia, vayan todos los niños en procesión a los campos con las manos llenas de rosa y claveles y que se detengan frente a un gran monte de libros de nuestra historia que esté ardiendo con gran furia... y los niños cantarán el amor de la humanidad. Luego que sea el monte ceniza, que arrojen sobre él las flores y de ellas surgirá el milagro. Un evangelio gigante se abrirá y los niños leerán el consuelo para la vida... y del horizonte brotará la aurora de una paz infinita. Hay que arrancar las nefastas ideas patrióticas de la juventud como hay que arrancar a los patrioteros por honor a nuestras madres el concepto de la patria madre. ¡Nunca puede ser madre nuestra la que según decís tenemos que dar hasta la última gota de nuestra sangre por ella ¡ Ella nos lo manda y eso no lo ordena ninguna madre. Vosotros los que empuñáis eternamente las armas en vez de empuñar el arado o alguna cosa santa y útil no sabéis lo que es una madre. Las vuestras al permitir que fuerais fratricidas ya dieron prueba de que no os sintieron en sus entrañas. ¡No, señores luchadores de oficio! ¡No! ¡No! Y ¡No! Las madre que poseemos son la que nos dio el ser y la de todos los hombres. La humanidad. ¡No, caballeros de bufido y la espuela ¡ La madre es el amor gigante, la piedad, el sacrificio. El único amor verdadero que posemos en la vida. La madre es la compasión, la luz, el beso de Dios. La madre es el cuerpo del cual somos alma y corazón. ¡No, patriotas oscuros, la patria no es nuestra segunda madre! En todo caso una madrastra como la de Cenicienta. Lo que nos envía a matar hombres contra la razón no puede ser madre. Hay que ser hijos de la verdadera patria. La patria de amor y de la igualdad...

INVOCACIÓN

¡Ay, desdichada España! País de negruras, de fuego y horror. Apoteosis de la imbecilidad dirigida por curas lujuriosos, toreros, chulos, prostitutas sin alma, ladrones de frac e ignorantes de fe. ¡Ay, divino país de colores, de apasionamientos, de sonidos y religiosidad campestre! ¡Ay! ¡Ay, tierra mártir de unos cuantos espectros del mal que manan en tus ricos senos tu pureza y tu hermosura! ¡Ay, pueblo débil y durmiente que has asesinado a Alonso Quijano el Buelo! ¡Ay, multitud fría y sin alma que abandonas a los Cristos que salen salen a redimirte...! ¡Ay, moribunda España! Hombres sin sangre y sin bríos amordazados or los vampiros de la noche de la razón.. Desdichado país cubierto de cipreses de muerte... Estabas hundido en los ponzoñosos lagos de los crímenes políticos y unos caballeros andantes del bien te quisieron salvar ... ¡Ay, y no pudieron porque tu corazón no se despertó del todo y volcaron sobre él la fuerza eternamente injusta! ¡Ay, mártires de las ideas de la fraternidad calumniados por los eternos comediantes del mal! Nubes de apasionamiento y romanticismo que os disolvieron antes de que escanciarais vuestros perfumes. Hombres de todo corazón que pasasteis un calvario de dolor entre los que se llaman patriotas. Espíritus de amistad y de bienestar, que os cortaron las alas en el primer vuelo gigante. Caballeros pregones del humilde que quisisteis escribir la salvación sobre el cadáver de España... Amaneceres de juventud que cubrió con su manto ignomioso la vejez desastrosa. Sacrificados de vuestros sentimientos que abandonasteis vuestro bienestar del hogar por amor a vuestro pueblo. ¡Admirables valientes de la verdad! Ya lo veis, los que ordenan las cosas de vuestro país os arrojan tonsurados y disfrazados con el traje afrentoso sobre un lago de horror para toda vuestra vida. ¡No! ¡No! ¡Mártires! ¡Cristo! ¡Quijotes! Imposible. Vuestro pueblo rugirá: aún es león. ¿Dónde están los poetas para que lloren? ¿Por qué senda se perdieron los ecos del español todo pasión? ¡Admirables caballeros de la igualdad, el divino poeta Hugo está llorando por vosotros en el infinito!

FEDERICO GARCÍA LORCA

Carta de uno de los asesinos de Lorca relatando el fusilamiento
"Abrazaba los brazos al cielo, pedía clemencia...¡cómo nos reíamos!"

Carta íntega de Manuel Luna a Melchor Fernández Almagro

Muy señor mío y correligionario: Ayer estuve en la embajada y saludé al sr. Lequerica y al sr. Zulueta. Allí encontré a mi amigo el dr. Marañón y salimos juntos. Estoy algo enfermo y quería que me reconociera. Fuimos a su casa de Passy. Yendo en el Metro, sacó un número de “La Vanguardia” del bolsillo y me dio a leer un artículo de V. -“Genealogía de los rojos”- que me ha entusiasmado. Me dijo que le había gustado muchísimo, que le servirá de base y argumento para un trabajo suyo de los que envía a “La Nación” de Buenos Aires. Agregó que tiene V. toda la razón, que todos los izquierdistas de España han sido siempre unos criminales sedientos de sangre y no otra cosa, que el liberalismo, el republicanismo, el socialismo y el acratismo en España no han tenido jamás una sola figura y solo tontos explotables y bandidos explotadores, sin que haya habido entre ellos, desde los comuneros a Negrín, nadie digno de respeto o siquiera mención. Le repito que estaba entusiasmado con su artículo de V. y creo recordar que me dijo que había hablado de él con Lequerica y que éste fue de opinión de que debía ser reproducido por la prensa madrileña.
V. quizá no se acuerde de mí. Soy Manuel Luna, de los Luna de Antequera. Yo le conocí en Granada cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo, después de la llegada de la columna de socorro gallega. En Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron, en una mañana de agosto, al fusilamiento, en el cementerio, ante las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios… Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el ex gobernador rojo de Alicante Vicente Almagro, el alcalde rojo de Granada Montesinos (un médico), el ingeniero de caminos y ex diputado constituyente Santacruz, el ex alcalde de Granada Fajardo, el diputado Corro y otros más, médicos, catedráticos, abogados, ingenieros, procuradores, etc. Hicimos una buena limpia. Algunos días después cogimos al gran canalla de García Lorca -el peor de todos- y lo fusilamos en la Vega, junto a una acequia. ¡Qué cara ponía! Abrazaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas!Pertenecí a la ronda depuradora de Ruiz Alonso. Pero como le digo tuve que irme por asuntos particulares a Zaragoza y después a Oviedo. En ambas poblaciones ayudé también a la depuración. En Oviedo pasé un rato muy agradable viendo fusilar al miserable de Leopoldo Alas Argüelles, el hijo del repugnante Clarín. Ahora estoy en París y me río mucho viendo el miedo que tiene esta canalla francesa a los alemanes e italianos. ¡Qué diferencia entre nuestra gloriosa España nacionalista y esta Francia corrompida, podrida hasta los tuétanos! Por algo dice Marañón que aquí se ahoga y que está deseando verse en Madrid lo más cerca posible del Caudillo…
Volveré a Madrid pronto y espero hacerle en breve una visita en «Ya». Reciba el afecto de su amigo y paisano.

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